ETERNAMENTE AGRADECIDA

La emoción de las despedidas, el aprendizaje compartido y la gratitud hacia quienes han sido maestros de vida se plasman en las palabras escritas por Teresa Aguilar Valle. Su carta, ‘Eternamente agradecida’, es un testimonio sincero del impacto que han tenido, en su labor como técnico de los programas Lazos y Mayores en Línea (MEL), las personas mayores con las que ha trabajado. A través de esta misiva, nos acerca a las vivencias, los nervios iniciales, la ilusión y la tristeza de un adiós incierto, pero lleno de reconocimiento hacia aquellos que, con su calidez humana y resiliencia, le han regalado un año inolvidable.

Nadie nos prepara para irnos, todos pensamos y sentimos al que se queda, pero nadie repara en la tristeza de quien se marcha. Hoy, todavía, recuerdo perfectamente mi primera sesión de taller, un viernes, en Nerva, a las 10 de la mañana… tenía que enfrentarme a algo nuevo y no sabía si lo iba a hacer bien, mal o regular, ¿y si no les gusta el taller? ¿y si no les gusto yo? Todavía siento los nervios en el estómago, la vergüenza, la inseguridad y la enorme ilusión por comenzar, pero todos estos sentimientos se transformaron en calma, seguridad y alegría un instante después, que suerte la mía. Y que inconsciente, en ese momento no tenía ni la más remota idea de todo lo bueno que viviría a lo largo del año. Sentirme afortunada no representa la suerte que he tenido.

Que gozada de programas, que gozada de personas maravillosas que se han cruzado en mi camino, son pura gratitud. Te cuidan y te aprecian desde el instante uno. Con todo lo que han pasado, con la época tan dura que han tenido que vivir… y todo lo que tienen te lo dan ¡Cuanto tenemos que aprender de nuestros mayores! Esta sociedad siempre estará en deuda con ellos. Podría decir mil veces gracias y serían pocas, no se puede medir lo que he aprendido y crecido tanto a nivel personal como laboral, ahora entiendo a la gente que dice que cuando uno trabaja en lo que le gusta, no trabaja, pues tengo que decirles que he estado todo un año de vacaciones, porque es cierto, cada una de las sesiones de taller han sido terapéuticas. Lo que no sabía ese primer día, es que el primer día no sería el más difícil, que ingenua, el más difícil sin la menor duda, es el último, maldito último día ¿cómo se puede dar una última sesión con el corazón encogido y un nudo en la garganta? Intentando disimular los nervios y la tristeza… es muy difícil decir hasta pronto cuando no se tiene la certeza de volver, cuando sabes que te esperan… dicen que si duele decir adiós, que si duele que se acabe, es porque ha sido importante y bonito para ti, y aquí estoy, escribiendo unas palabras con el único objetivo de aplacar la tristeza y con la esperanza de volver a disfrutar con cada uno de ellos/as.

Hoy es un día triste, pero estoy convencida de que pronto, será irremediable recordar esta increíble aventura sin sonreír y sin sentir lo afortunada que he sido.
Eternamente agradecida a Mayores en Línea y Lazos, y a cada uno/a de los/as participantes de los programas, a esas maravillosas personas que les han dado vida a los programas y los han dotado de valor y humanidad, y por supuesto, a mis compañeras de equipo.

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. HASTA PRONTO

Teresa Aguilar Valle

Técnico del programa Lazos y MEL Huelva