COILS SALINAS
Aprender mirando, recorriendo y haciendo: una semana diferente en COILS Salinas
En apenas unos días, los jóvenes de COILS Salinas han pasado de contemplar el atardecer en plena naturaleza a recorrer las calles de Iznájar y aprender a organizar las tareas y los gastos de una casa. Tres propuestas diferentes, pero conectadas por un mismo objetivo: descubrir el entorno, compartir experiencias y adquirir herramientas útiles para la vida cotidiana.
La semana comenzó el 10 de octubre con una salida a la Fuente de los 100 Caños, en Villanueva del Trabuco. El grupo cambió por unas horas los espacios habituales por un entorno natural en el que los sonidos, los colores y el paisaje marcaron el ritmo de la tarde.
Durante la visita, los jóvenes participaron en dinámicas de observación y escucha. La propuesta era sencilla: detenerse, prestar atención y descubrir detalles que muchas veces pasan inadvertidos. El agua, la vegetación y los sonidos del entorno acompañaron una jornada pensada para disfrutar de la naturaleza de una manera tranquila y compartida.
El momento más esperado llegó con el atardecer. El grupo contempló cómo cambiaba la luz sobre el paisaje y disfrutó de unos minutos de calma antes de regresar. La salida dejó espacio para conversar, convivir y compartir una experiencia diferente al aire libre.
Sin apenas tiempo para deshacer las mochilas, el día siguiente trajo un nuevo destino. El 11 de octubre, los jóvenes viajaron hasta Iznájar, un municipio cordobés que reúne historia, patrimonio y unas vistas privilegiadas sobre el embalse. Allí les esperaba una tarde de paseo y descubrimientos.
El recorrido comenzó por el casco antiguo y continuó por algunos de los lugares más representativos de la localidad. Uno de los puntos que más curiosidad despertó fue un museo con una exposición de personajes cinematográficos elaborados a ganchillo. La visita permitió acercarse a una forma de artesanía original y comprobar cómo la creatividad puede transformar un material cotidiano en figuras fácilmente reconocibles.
La ruta llevó después al grupo hasta un mirador desde el que pudieron observar el embalse y conocer otra de las imágenes más características de Iznájar. El paseo continuó por el castillo y terminó en el Patio de las Comedias, un rincón conocido por su fuente y sus adornos florales.
Cada parada aportó una mirada distinta sobre el municipio. Historia, paisaje y artesanía se fueron mezclando a lo largo de una tarde en la que los jóvenes pudieron conocer un lugar nuevo mientras compartían tiempo y conversación con el resto del grupo. La cultura dejó de ser algo lejano para convertirse en una experiencia vivida a pie de calle.
Después de dos jornadas fuera del centro, la siguiente propuesta puso el foco en un escenario mucho más cercano: el hogar. El 15 de octubre, los participantes asistieron a una actividad del programa LABORA dedicada a la planificación doméstica y económica.
Organizar una casa implica mucho más que mantener el orden. También requiere aprender a repartir responsabilidades, establecer rutinas, anticiparse a las necesidades y tomar decisiones. A partir de situaciones habituales, los jóvenes trabajaron la distribución de las tareas domésticas, la limpieza y el mantenimiento de los espacios comunes.
La sesión abordó igualmente la gestión del dinero. Los participantes aprendieron a ordenar los gastos, diferenciar entre necesidades y deseos y elaborar un presupuesto ajustado a los ingresos disponibles. Son cuestiones que forman parte del día a día y que resultan esenciales para avanzar hacia una vida adulta con mayor autonomía.
La actividad permitió trasladar conceptos como la responsabilidad o el consumo consciente a ejemplos concretos. Saber cuánto se puede gastar, identificar qué compras son prioritarias o planificar las tareas de una semana son aprendizajes prácticos que ayudan a tomar decisiones con más información.
A primera vista, una tarde frente a un paisaje, una visita cultural y una sesión sobre economía doméstica pueden parecer propuestas sin relación. Sin embargo, las tres plantean una misma forma de aprender: salir de la rutina, observar, participar y enfrentarse a situaciones reales.
En la Fuente de los 100 Caños, el aprendizaje pasó por escuchar y mirar con atención. En Iznájar, por acercarse a la historia, la artesanía y el patrimonio. En la sesión de LABORA, por pensar en las responsabilidades que acompañan a la vida independiente. En todos los casos, los jóvenes fueron protagonistas activos de la experiencia.
Con estas actividades, Asociación Engloba continúa acompañando a los participantes de COILS Salinas en el desarrollo de habilidades personales y sociales. La autonomía también se construye al conocer nuevos lugares, convivir con otras personas, organizar el propio tiempo y aprender a gestionar los recursos disponibles.









