COILS SALINAS
Una joven residente de COILS Salinas celebra su mayoría de edad rodeada de sus compañeros y del equipo educativo del centro
El 18 cumpleaños se convirtió en una jornada emotiva que reconoció el camino recorrido y abrió las puertas a una nueva etapa vital
Cumplir 18 años es un hito para cualquier joven. Pero para quienes crecen dentro del sistema de protección, esa fecha tiene una dimensión añadida que va más allá de la celebración: supone el umbral de la emancipación, el momento en que la red de apoyo institucional empieza a transformarse y la vida independiente deja de ser una posibilidad futura para convertirse en una realidad inminente.
Por eso, cuando una de las jóvenes residentes de COILS Salinas alcanzó la mayoría de edad, el centro quiso que ese momento quedara marcado como se merece. Se organizó una fiesta de cumpleaños en la que participaron sus compañeros y el equipo educativo, convirtiendo una fecha del calendario en algo mucho más significativo: un acto de reconocimiento, de afecto y de celebración compartida.
Un día para celebrar y para reconocer
La jornada estuvo marcada por la cercanía y la emoción. La protagonista recibió regalos preparados con cuidado para la ocasión, felicitaciones y muestras de afecto de quienes forman parte de su vida cotidiana dentro del centro. Hubo risas, momentos de convivencia y ese tipo de atmósfera que solo se genera cuando las personas que te rodean te conocen de verdad.
Pero más allá de la celebración, compañeros y profesionales aprovecharon la ocasión para poner en valor el camino recorrido por la joven hasta llegar a este punto. Los logros personales alcanzados durante su estancia en el centro, los retos superados y la persona en la que se ha convertido fueron el centro de muchas de las palabras que se compartieron ese día. Un reconocimiento que, para alguien que ha crecido en un contexto de vulnerabilidad, tiene un peso emocional difícil de sustituir.
Los vínculos que se construyen dentro de un centro de protección
Una celebración como esta dice mucho sobre el tipo de convivencia que se genera en COILS Salinas. Los vínculos que se crean entre los menores y entre estos y el equipo educativo no son vínculos artificiales ni meramente profesionales: son relaciones reales, construidas en el día a día, que en muchos casos se convierten en el principal referente afectivo de jóvenes que han crecido lejos de sus familias.
Que una joven llegue a su mayoría de edad sintiéndose celebrada, querida y acompañada por las personas que la rodean no es un detalle menor. Es, en muchos sentidos, uno de los objetivos más profundos del trabajo que se hace en un centro de protección.
Desde Asociación Engloba se seguirá apostando por generar estos espacios de celebración y reconocimiento, convencida de que el bienestar emocional de los jóvenes acogidos es tan importante como cualquier otro aspecto de su desarrollo.





