Matilde Martínez Anchuela, un faro educativo en el Centro de PI Menores Canarias 50

En el Centro de Protección Internacional de menores Canarias 50, hay personas que se vuelven imprescindibles sin hacer ruido. Mati es una de ellas: una maestra que acompaña desde la cercanía, la paciencia y el cariño, y que se ha convertido en un referente educativo y humano para los niños y niñas que viven en el recurso.

Hablar de Mati es hablar de una forma de estar que deja huella. Su trabajo no se limita a impartir contenidos: construye rutina, calma y confianza. En un contexto en el que los menores llegan con historias marcadas por el cambio, la incertidumbre y el desarraigo, la escuela dentro del centro se convierte en algo más que un aula. Se convierte en un lugar donde volver a empezar, y en ese “volver a empezar” la figura de la maestra es clave. Mati representa esa estabilidad que sostiene, esa mano que guía con firmeza y ternura a la vez.

Cada día, prepara sus clases con un cuidado especial, pensando en los distintos ritmos, niveles y necesidades. Ajusta actividades, busca recursos, cambia estrategias si hace falta y vuelve a intentarlo hasta encontrar la manera de que cada niño o niña pueda avanzar. Su planificación mezcla aprendizajes básicos con propuestas que estimulan la curiosidad y la creatividad, porque entiende que aprender también tiene que ser atractivo, significativo y posible. No hay recetas únicas en su aula: hay atención real a cada persona.

En clase, su estilo es claro y paciente. Explica, repite, reformula, acompaña, y lo hace sin perder la calma. Da espacio para participar, anima a preguntar, celebra los pequeños logros y normaliza el error como parte del proceso. Para muchos menores, esto marca una diferencia enorme: aprender sin miedo, hablar sin sentirse juzgados, intentarlo sin la presión de “tener que hacerlo perfecto”. Con Mati, el aula se convierte en un espacio seguro, y eso, en un proceso de integración, es una puerta abierta.

Su acompañamiento es constante y va mucho más allá de lo académico. Está presente en las dudas del día a día, en la organización del trabajo, en la adquisición de hábitos de estudio y en la construcción de autonomía. Les ayuda a planificarse, a entender instrucciones, a ordenar ideas, a sostener la atención, a recuperar la confianza cuando algo sale mal. Y, sobre todo, les transmite un mensaje que necesitan escuchar muchas veces para creérselo: “puedes hacerlo”. Ese impulso, repetido con cariño y coherencia, se transforma en autoestima.

Otro de los grandes valores de su trabajo es cómo integra temas transversales que ayudan a crecer por dentro. Con naturalidad y sentido, aborda la convivencia positiva, la igualdad, la resolución pacífica de conflictos, la educación emocional y el respeto a la diversidad. No como discursos abstractos, sino como aprendizajes cotidianos: cómo nos hablamos, cómo pedimos perdón, cómo gestionamos una frustración, cómo cuidamos al compañero, cómo convivimos desde el respeto. Mati enseña contenidos, sí, pero también enseña maneras de estar en el mundo.

El equipo del centro reconoce en ella una aliada esencial. Su mirada suma, su compromiso se nota y su forma de trabajar contagia. Acompaña desde la sensibilidad, sin perder la firmeza; desde el cariño, sin renunciar a la exigencia positiva que ayuda a mejorar. Conoce el valor de los límites y el valor de la escucha, y equilibra ambas cosas con una intuición pedagógica que se aprende con años… y con vocación.

Desde Asociación Engloba, queremos que este testimonio sea también un agradecimiento. Porque hay trabajos que no se miden solo en resultados, sino en impactos silenciosos: en un menor que vuelve a confiar, en otro que se atreve a leer en voz alta, en quien por fin se sienta a estudiar sin bloquearse, en quien descubre que puede aprender a su ritmo. Gracias a su compromiso y su manera de acompañar, Mati aporta estabilidad, confianza y oportunidades reales de crecimiento a los niños y niñas que pasan por Canarias 50.

Y eso, en un recurso de Protección Internacional, es mucho. Es educación, sí. Pero también es cuidado, es integración y es futuro.

ASOCIACIÓN ENGLOBA