Los chicos del COILS Lubrín descubren la historia en la Alcazaba de Almería

Un grupo de chicos del COILS Lubrín ha participado esta semana en una visita cultural a la Alcazaba de Almería, dentro de una actividad educativa organizada desde la Escuela de Adultos, con el objetivo de acercarles al patrimonio de la ciudad y reforzar el aprendizaje fuera del aula.

La salida se enmarca en el módulo de Interculturalidad y Formación Básica que los menores cursan gracias a la colaboración con el CEPER BAREA (Vera, Almería). A través de este acuerdo, una profesora del centro se desplaza hasta el COILS Lubrín dos veces por semana para impartir clases, acercando la formación reglada al propio recurso residencial y facilitando la continuidad educativa de los jóvenes.

En esta ocasión, el aula se trasladó a uno de los espacios más representativos de Almería. La Alcazaba, situada en lo alto de la ciudad, es un gran conjunto monumental de origen andalusí que domina el casco histórico y la bahía. Su construcción se inicia en el siglo X, y con el paso del tiempo el recinto fue ampliándose, dejando huella de distintas etapas históricas. El complejo se organiza en varios recintos amurallados y conserva elementos defensivos, zonas residenciales y espacios ajardinados que ayudan a comprender cómo se vivía y cómo se protegía la ciudad en diferentes periodos.

La visita, impulsada por su docente, se desarrolló durante aproximadamente dos horas y convirtió el monumento en un espacio de aprendizaje vivo. A lo largo del recorrido, la profesora ejerció de guía, explicando la historia y la relevancia del lugar, considerado uno de los conjuntos fortificados andalusíes más importantes de España, y conectando cada parada con contenidos trabajados en clase.

Durante la actividad, los chicos recorrieron murallas y miradores, visitaron jardines y transitaron por los diferentes espacios del complejo, descubriendo los orígenes de la fortaleza y su evolución. La explicación incluyó detalles sobre la función defensiva del conjunto, la organización interna de sus recintos y aspectos de la vida cotidiana de la época, favoreciendo una comprensión más cercana y visual de lo aprendido.

Más allá del contenido histórico, la salida permitió fortalecer el vínculo con el entorno y fomentar el interés por el patrimonio cultural como parte del proceso educativo. Al finalizar, el grupo realizó una puesta en común en la que compartieron impresiones y reflexionaron sobre lo aprendido, valorando la experiencia como “enriquecedora” y “motivadora”.

Desde el centro se destaca que este tipo de iniciativas complementan el trabajo en el aula, favorecen la participación activa y ofrecen a los jóvenes experiencias formativas en un contexto diferente, reforzando así su desarrollo personal y social y su conexión con el territorio en el que viven.

ASOCIACIÓN ENGLOBA