Voces que rompen muros en El Acebuche: internas se suman al 25N junto a Asociación Engloba
Asociación Engloba impulsa en el Centro Penitenciario de Almería ‘El Acebuche’ una jornada de sensibilización por el 25N en la que las mujeres internas del Módulo 1 toman la palabra para denunciar la violencia contra las mujeres y reivindicar vidas libres de miedo.
La lucha contra la violencia hacia las mujeres también se libra detrás de los muros de una prisión. Con esta convicción, Asociación Engloba, en coordinación con el equipo de Igualdad del Centro Penitenciario de Almería ‘El Acebuche’, ha desarrollado una jornada con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que las internas del Módulo 1 han asumido el protagonismo absoluto: un acto diseñado “desde dentro” y pensado para llegar tanto a sus compañeras como a la población reclusa masculina.
La sesión se abrió con la intervención del director del centro penitenciario, Nahum Álvarez, y se cerró con las palabras de la subdirectora de Régimen, Pilar Casado, subrayando el compromiso institucional con la igualdad. Entre ambos momentos, el foco estuvo en las mujeres privadas de libertad, que guiaron un recorrido que comenzó recordando el origen histórico del 25N, vinculado al asesinato de las hermanas Mirabal, y aterrizó en la realidad actual de la violencia de género, con datos que evidencian la gravedad del problema: más de 34.000 mujeres víctimas registradas en 2024 y decenas de asesinatos cada año, además de las 38 víctimas mortales ya contabilizadas en 2025.
Uno de los espacios más conmovedores de la mañana fue la dinámica “Cartas a mi yo del pasado”, trabajada previamente en los talleres de Asociación Engloba. En un ambiente de respeto y cuidado, varias internas leyeron textos íntimos dirigidos a sí mismas en otra etapa de su vida, reconectando con experiencias de sufrimiento, resistencia y cambio personal. Esta actividad se convirtió en un ejercicio colectivo de empatía, que permitió a internas, internos y personal penitenciario “ponerse en el lugar del otro” y mirar la violencia con una profundidad distinta.
La jornada incorporó también una puesta en escena simbólica bajo el nombre de “El muro de la violencia”. Las participantes fueron levantando un muro con cajas que simulaban ladrillos, cada una rotulada con palabras que representan distintas formas de maltrato: violencia física, sexual, psicológica, económica, simbólica o institucional. Una vez construido ese “muro” que tantas mujeres encuentran en su día a día, las internas, con pintura roja en el rostro como metáfora de las heridas visibles e invisibles de la violencia, lo derribaron de forma conjunta al grito de “¡Nos queremos vivas, basta!”, acompañadas por la guitarra en directo de Baldomero, interno del centro.
El manifiesto central del acto, elaborado íntegramente por las mujeres que participan en los talleres de Asociación Engloba, lanzó un mensaje claro a la sociedad y, de manera especial, a los hombres: no es posible erradicar la violencia sin su implicación activa y sin romper la complicidad del silencio. Las internas denunciaron que no quieren ser piezas de un sistema atravesado por el machismo y pusieron el foco en la violencia vicaria, alertando del aumento de los ataques a hijos e hijas como forma extrema de dañar a las mujeres. El texto reclamó formación obligatoria en perspectiva de género para profesionales, mayor apoyo institucional y acceso a una asesoría jurídica de calidad para las víctimas.
El cierre de la jornada llegó con la música y la esperanza. Con la colaboración de los internos Baldomero y Jonathan, se interpretaron varias canciones que pusieron el broche emocional al encuentro. El mensaje final animó a todas las mujeres a “ponerse las alas de mariposa y volar”, evocando la memoria de las hermanas Mirabal y recordando que el 25N no es solo un día de duelo, sino un punto de partida para el cambio.
Con este tipo de acciones, Asociación Engloba refuerza su compromiso con la igualdad y la prevención de la violencia contra las mujeres también en el ámbito penitenciario, generando espacios donde las internas puedan alzar la voz, reconstruir sus relatos y convertirse en agentes de sensibilización y transformación social.





