La Consejera de Igualdad, Rocio Ruiz, visita el Dispositivo Inserción Socio laboral de Lepe.

 El pasado día nueve de septiembre, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocio Ruiz visitó nuestro Dispositivo de Inserción Sociolaboral en Lepe. 

Dicho dispositivo inicio su andadura en mayo del presente año. Desde hace más de un año, Engloba ha ido desarrollando en la provincia Huelva, contando en total con 3 dispositivos que dan cobertura a 70 plazas para menores. Siendo nuestra principal finalidad la inclusión social, laboral y fomentar la autonomía para conseguir la normalización de los menores en nuestra sociedad.

 En la visita, nuestra consejera puso en valor el trabajo de Engloba, su esfuerzo y dedicación. Además, resaltó la necesidad de solicitar al Gobierno central una mayor financiación para los menores que una vez cumplen la mayoría de edad puedan acceder a recursos que faciliten y favorezcan su inclusión social y laboral en la sociedad.

Voluntariado en el centro de día: Diferentes generaciones, diferentes culturas.

La asociación ENGLOBA gestiona un centro de menores tutelados por la Junta de Andalucía (MENAS), situado en el alto Andarax y perteneciente a la comarca de la alpujarra almeriense, llamado Padules. Municipio de 400 habitantes dedicado al sector primario, fomentando la agricultura ecología y sector terciario, explotando sus fuentes de recursos naturales, como por ejemplo el conocido rio “Canales de Padules”.


Fruto de la calidad humana de todos los habitantes del municipio y de las pretensiones de integración que mostraban los menores que en el centro residen, desde el Centro de Estudio y Diagnóstico Padules, surgió el pensamiento de devolver el cariño y la gratitud que se han recibido de todos los vecinos.


Para ello, se dio forma a la idea de realizar una serie de talleres intergeneracionales en colaboración con el centro de día “El Olivo”. Centro que presta servicios de atención especializada con la finalidad de prevenir y rehabilitar, dando apoyo a las personas mayores. Los usuarios del centro, son los mayores que tanto han aportado para el crecimiento y la mejora de Padules y la comarca, en diferentes épocas del pasado, presente y futuro.

Paseo por el pueblo junto a los mayores

Funcionando aún como Dispositivo de Emergencia, se comenzó a cooperar en la planificación de actividades conjuntas entre el centro de día “El Olivo” y un grupo de menores del C.E.D. “Padules”, predispuestos y con ganas de ayudar y colaborar con sus vecinos del pueblo. Gracias a la directora del centro de día, Meli, rápidamente se encontraron enlaces de unión para que esta gran iniciativa se llevara a la práctica. Posteriormente el centro pasó a denominarse centro de estudio y diagnostico y aún se continúa con esta labor.


Los chicos que participan, inicialmente reciben unas sesiones de formación para conocer el colectivo con el cual van a colaborar. En dicha formación, reciben nociones básicas de voluntariado enfocadas a personas con diversidad funcional. Estas formaciones, han sido impartidas por la terapeuta ocupacional del centro de día, Pili, la cual detectó desde el primer momento la gran motivación y ganas de ayudar que tienen los menores del C.E.D. “Padules”.


Desde ese momento, se elabora de manera hermanada en una programación en la cual, se pueden trabajar objetivos conjuntos, tales como, experiencias, consejos vitales, etc.
Compartir tiempo con personas de otras generaciones puede ser una experiencia muy enriquecedora, pero ¿y si a esto le sumamos diversidad cultural?

Clases guadalinfo

Tanto los menores no acompañados del Centro de Estudio y Diagnóstico de Padules, como las personas mayores que acuden al centro de estancia diurna “El Olivo”, esperan con ganas esas tres horas semanales en las que pasan tiempo juntos. Este intercambio de tiempo, ha permitido a los mayores, salir de la rutina del centro y realizar diferentes tareas en otros espacios.

Clases guadalinfo

Por regla general, el grupo de voluntarios del C.E.D. “Padules” que acuden de manera voluntaria al centro “El Olivo”, es reducido, 5 o 6 menores por actividad, a no ser que, debido a la laboriosidad de la tarea, sea necesario otro tipo de organización. Las actividades que frecuentemente se realizan van desde pasear por el pueblo y visitar el mercado, realizar manualidades, o incluso, enseñarles cómo usar un ordenador en el centro Guadalinfo
del pueblo.


Los menores han aprendido de forma vertiginosa habilidades y procedimientos tales cómo ayudarlos a levantarse y sentarse en las sillas de ruedas y han memorizado el ritmo de paseo de cada uno para acompañarlos o llevarlos del brazo de camino al mercado del pueblo.
No hay que olvidar que siempre van monitorizados por personal cualificado del centro de día y personal del propio centro de menores para supervisar, guiar y orientar la actividad a la vez que se garantiza el bienestar y la seguridad de todos los participantes.


Los “abuelos” como así les gustan que los llamen, cuentan historias sobre sus experiencias y les explican a los menores, por qué se celebran las fiestas en las que participan. Los menores comparan y comentan las diferencias culturales y generacionales. Todos los días aprenden algo nuevo, al mismo tiempo que se sienten empoderados de poder ayudar a otras personas a sentirse un poco mejor.

Paseo hacia el mercado del pueblo


No sólo participan en actividades lúdicas, también forman parte de las reivindicaciones sociales. El día 8 de marzo, se celebra el día internacional de la mujer, y los jóvenes del centro, no quisieron dejar pasar la oportunidad de reclamar la lucha diaria de las mujeres. Durante la marcha, al llegar a la plaza del ayuntamiento, el alcalde del municipio, Antonio Gutiérrez, pronunció unas palabras dirigidas a las mujeres del pueblo y en general a las mujeres del mundo. Sin esperarlo, Ndjambe (menor residente en el centro, de origen Senegalés) se acercó a coger el micrófono y pronunció literalmente “a la mujer que más respeto del mundo entero le tengo, es mi madre, y a mi hermana, todas las mujeres son madres o hermanas de algún chico o chica, por eso hay que respetarlas a todas.” Esta fue una de las actividades más significativas y emotivas en las que participaron, ya que todo el municipio salió a la calle acompañar la marcha que habían organizado los/as usuarios/as del centro de día, en conjunto con los menores del centro C.E.D.Padules.


Y es que algo tan sencillo, como fabricar disfraces con material reciclado para celebrar el carnaval, deriva en momentos de risas, complicidad y afecto. La colaboración entre ambos colectivos y trabajar conjuntamente realizando acciones que el uno no puede hacer sin el otro, refuerza lazos de unión que hoy por hoy, son difíciles de romper.

Carnaval del pueblo junto a los mayores


Y es que, a pesar de que la comunicación no siempre es fluida y comprensible, «a buen entendedor, pocas palabras bastan»: las sonrisas de satisfacción y las miradas de alegría de los mayores cuando ven a los jóvenes aparecer, lo dicen todo.

Comida de convivencia en las instalaciones del centro de Día «El Olivo»

Pero esto no acaba aquí, ya que fruto de las continuas interacciones que se han producido entre los jóvenes del centro de menores y los mayores del centro de día, han surgido relaciones de amistad, respeto y ciertas figuras de referencia que han culminado en actividades de convivencia que han permitido desarrollar en los participantes la inteligencia emocional y social tan necesaria para la sociedad actual.

Preparación de talleres e intercambio de experiencias

Con este programa de voluntariado se busca la integración de los menores en el pueblo y, por supuesto, el desarrollo de valores fundamentales como el respeto hacia los mayores, la igualdad, la empatía y la solidaridad. Pero, sobre todo, el objetivo principal de este proyecto voluntario, es que los menores adquieran valores fundamentales para la convivencia, nutriéndose como el respeto, la paciencia y la empatía a través de esta singular mezcla de culturas y generaciones.

Realización de las Cruces de Mayo

Algunas de las actuaciones conjuntas realizadas que muestran el nivel de integración de los menores, son las múltiples convivencias realizadas y, en especial, la organización del evento de las cruces de mayo. Siendo esta una muestra de respeto cultural y de participación de una celebración foránea. Habiendo necesaria para esta actividad una comunicación fluida entre todos los participantes, para comprender el porqué de esta celebración, para después trabajar en equipo y elaborar un elemento decorativo como muestra de la unión y el trabajo duro entre menores y mayores.


En definitiva, todo el grupo de profesionales del centro, tanto el equipo Técnico y Educativo, como Dirección, estamos muy orgullosos de nuestros menores por ser un ejemplo de respeto, empatía y solidaridad. Al mismo tiempo que muestran un nivel de responsabilidad y madurez impropio de su edad.

Foto conjunta de la celebración del carnaval que se realizó por todo el pueblo
Equipo educativo, equipo Técnico y Dirección del C.E.D.”Padules”

Viaje a 1570, La Paz de las Alpujarras. La guerra entre moros y cristianos que acabo en PAZ.

Se debía empatizar, conectar, encajar en el grupo. Había que convertirse en buenos CRISTIANOS o en buenos MOROS. Para ello se realizaron ejercicios que permitieran a los asistentes perder la vergüenza y darse a conocer entre sí.

En los inicios de la actividad, desde el centro, se afrontó esta actividad con cierta cautela. Ya que el centro de menores de Padules, solamente contaba con 7 meses de existencia como dispositivo de emergencia y tan solo 20 días como centro de estudio y diagnóstico. Por este motivo, el poder encajar en el pueblo y escenificar una buena imagen para que el ambiente fuese fluido y tranquilo, eran la mayor preocupación desde dirección.

El 20 de mayo de 2019, Padules viajó en el tiempo y transportó a los menos del C.E.D “Padules”, a una celebración sin precedentes, hasta mayo de 1570. Fecha que fue escenario, de uno de los hechos históricos más destacados de Las Alpujarras y de la historia del siglo XVI en nuestro país: las Paces entre el Rey y los moriscos alpujarreños.

Para retroceder 449 años en el tiempo, primero hubo que realizar un gran trabajo de preparación e integración entre toda la comunidad vecina participante.

Para sorpresa del centro, en los primeros ensayos, los menores del C.E.D. “Padules”, encajaron como si de un autóctono del pueblo se tratase, iría un paso más, destacaría las palabras del propio alcalde, Antonio Gutiérrez, “La dedicación, esfuerzo e implicación de estos chicos, les ha dado realidad a las escenas representadas, estos chicos son el claro ejemplo de paz y cordialidad entre las culturas.” 

La preparación de la recreación, no comenzó el día de la representación, sino meses antes. Especialista en la materia, se desplazaron a Padules y explicaron a todos los participantes que sucedió en la primavera de 1570. Trabajaron con los grupos de voluntarios en los ensayos, escenificando, recreando y viviendo en primera persona lo acontecido 450 años antes. De esta manera todos los menores se implicaron y volcaron con este proyecto en el cual aprendieron a acerca de todas las costumbres de dicha época, incluyendo las rencillas ocurridas entre culturas y la posterior declaración de paz. 

Fotos de los ensayos. Se recreaban las formas de moverse, bailar, como utilizar la espada y se ensayaban escenas que se pondrían en práctica el día de la recreación.

Los menores del C.E.D. “Padules” como auténticos guerreros, se prepararon para la batalla, acomodaron sus ropas de época, limpiaron sus cascos, armaduras, botas, martillos, espadas, lanzas, etc. 

Llegado el día, se produce un viaje histórico a la España morisca y cristina del siglo XVI (VII edición de la paz de las alpujarras). Es sábado. 18 de mayo de 1570, los moriscos de las alpujarras (vecinos de Padules y menores del C.E.D “Padules”) se encontraron rodeados por los ejércitos de Don Juan de Austria y el Duque de Sessa.  Las armas callaron, tras una horrible carnicería que impacto a toda Europa, y los emisarios de Aben

Aboo, se reunieron con el hermano del rey Felipe II para hallar una “reducción”, la rendición de sus tropas y el final de la guerra para muchos de los combatientes moriscos. 

Las fotos son originales de la VII Edición de la Paz de las Alpujarras los días 18 y 19 de Mayo de 2019 en Padules. Los actores son los menores del C.E.D “Padules” con vecinos/as e historiadores y asociaciones venidas para la ocasión.

450 años después del inicio de la guerra, el Ayuntamiento de Padules, junto con la diputación provincial de Almería, realizan un túnel del tiempo, a través del cual se viaja a la época de la mano de este bello municipio, de su historia y de recreadores venideros de todas partes del mundo (Italia, R. Checa o E.E.U.U). Las actividades que se realizaron fueron las siguientes: talleres militares, vida cotidiana, bailes históricos, campamento fortificado, la reducción de los moriscos y un sinfín de “momentos históricos” representados por los residentes del C.E.D. “Padules”.

Se deja atrás la historia y se recupera algo más importante, los sentimientos, los valores, la cultura. Ocho menores junto con varios educadores, participan en los acontecimientos del S. XVI, se introducen en el papel e involucionan en su interior como si de los moriscos de época se tratase. Antes de comenzar la cruzada (recreación) conocían el resultado de la batalla. Los moriscos se rendirían ante los cristianos, aun así, las caras de desilusión tras la batalla eran reconocidas en sus rostros. Entienden el sentido de la guerra, pero nunca la habían vivido tan de cerca, aunque esta fuese una guerra ficticia. Se lamentan por la cantidad de muertos, familias rotas, hijos huérfanos, etc. Les reconforta, que, tras la batalla y la expulsión de los moriscos, Padules se convirtiera en un refugio para los que decidieron quedarse y sobrevivir en una España cristiana. 

Actualmente, medio siglo después, comparan el ayer con el hoy. Padules vuelve a convertirse en el refugio, la humildad y la solidaridad, albergando en el municipio un centro para menores inmigrantes.

Pero no es sólo eso, Padules, su alcalde, sus gentes, han contribuido a la integración social y cultural, incluyendo a los menores del

Actualmente, medio siglo después, comparan el ayer con el hoy. Padules vuelve a convertirse en el refugio, la humildad y la solidaridad, albergando en el municipio un centro para menores inmigrantes. Pero no es sólo eso, Padules, su alcalde, sus gentes, han contribuido a la integración social y cultural, incluyendo a los menores del

C.E.D. “Padules” en las actividades y en la vida cotidiana del municipio.

Además, esta actividad fue muy bien recibido por todo el mundo, tanto dentro del propio municipio como en el exterior. Prueba de ello es que nuestros menores también formaron parte de otras expediciones en las cuales se visitaron otros municipios para recrear esta batalla tan famosa en la Alpujarra. Sin ir más lejos, la salida a Vélez Blanco junto a un grupo de vecinos, supuso una gran muestra de implicación, saber estar y unión entre todos los recreadores, entre los que se encontraban un buen número de personas del CED Padules

Por extraño que parezca, o al equipo técnico y educativo del centro, así nos sugería, los mayores del municipio, reconocen a los jóvenes del centro, como aquellos jóvenes españoles, de la España en blanco y negro, que emigraban a otros países en busca de mejores oportunidades.  Es emocionante escuchar, cuando las habitantes del pueblo, llaman a los menores “los nuestros”. Esto ocurrió en la repetida           mencionada “Paz de las Alpujarras”, cuando las gentes preguntaban asombradas por la nacionalidad de los menores, quienes eran y de donde provenían, la respuesta siempre era la misma, “¿Estos?, son de los nuestros.”

Equipo educativo, equipo Técnico y Dirección del C.E.D.”Padules”. 

La paz no es únicamente la ausencia de guerra o violencia, sino el fortalecimiento de los aspectos positivos que la edifican, como son la armonía, la cohesión, la integración y la colaboración -Johan Galtung.

Actividades de Verano con el C.E.E. Nuestra Señora de la Luz – Proyecto Conjunto

Durante el verano la localidad de Punta Umbría se llena de nueva vida, desde nuestra entidad es un momento perfecto para realizar una nueva gama de actividades para que nuestros menores desarrollen nuevos aprendizajes y hagan nuevas amistades. Eso ha ocurrido en nuestro centro de la calle Traíña, en solo unos metros se han encontrado dos colectivos con mucho que ofrecer. El grupo de MENAS y el grupo de chicos y chicas con habilidades diferentes del C.E.E. Nuestra Señora de la Luz (Badajoz), dos auténticos grupos de superhéroes, disfrutando de sus vacaciones.

Ambos equipos se han coordinado para llevar a cabo actividades conjuntas en las que los dos colectivos pudieran interactuar, aprender unos de otros y crear lazos. Las últimas semanas ha habido salidas conjuntas a la playa, partidos de fútbol y una visita guiada a la capital de Huelva, donde ambos grupos disfrutaron de algunos lugares más emblemáticos para los onubenses.

Han resultado un conjunto de experiencias y vivencias muy enriquecedoras para todos, donde ambos colectivos, en situación de desventaja social, se han apoyado para allanar ese camino que les queda por caminar.  Esperemos, la próxima vez, desentrañar el misterio de Alonso Sánchez y los viajes precolombinos que nos ofrece esta tierra.